Miss Cafeína

fullsizerender

Llovía.

En la calle, de pie, esa mujer. Como ayer. Como siempre.

Yo, dentro de la cafetería, con un café caliente en mis manos. Noté que me miró.

Bebí. Pagué. Y salí sin mirarla.

Su mirada me persiguió durante gran parte del día, alterando mis pulsaciones.

 

Una mañana más. No llovía.

En la calle, de pie, esa mujer. Como ayer. Como siempre.

Yo, dentro de la cafetería, con mi café caliente en mis manos.

Me miró. Como ayer.

 

Otra mañana más.

Esa mujer. Como ayer. Como siempre.

Yo, dentro de la cafetería. Me acabé la taza de café. Me levanté y pedí un flat white. Intenso. Cremoso. Increíblemente bueno. Como el que me acababa de tomar. Como ayer. Como siempre.

Pedí otro. Los dos, para llevar.

Me acerqué a esa mujer. Me miró. Sonrió.

Mis pulsaciones se aceleraron. Como ayer. Como siempre que la veo.

Le ofrecí un café. No dejó de mirarme. No dejó de sonreírme.

Me dejó con el café en la mano. No lo aceptó. Lo rechazó.

Me los tomé. Los dos. Seguidos.

Aquella noche aún estaba alterado. Acelerado. Desvelado.

Me fui a dormir.

En mi cama, acostada, esa mujer. No como ayer. No como siempre.

Me metí en mi cama. Nos miramos. No hablamos. No nos tocamos.

Me sonrió. Se levantó y se fue. Me dormí.

Hasta mañana Miss Cafeína.

 

Yannick Peñalver

@yannickpenalver

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